
“EL
CHICO”
De
Charles Chaplin
El cine, junto a la música, es uno de los
elementos más presentes en nuestra sociedad y sin lugar a dudas es el elemento
cultural de mayor desarrollo y difusión en el último siglo; asimismo, desde sus
orígenes, se convirtió en un vehículo de comunicación y espectáculo de masas,
influyendo en los gustos de la gente y en su modo de entender la realidad.
El Cine desde su nacimiento, ha
ido adquiriendo una importancia cada vez
mayor, generando productos de distintas calidades, alcanzando verdaderas obras
maestras, pudiendo catalogarlo como un nuevo arte: El Séptimo arte.
Desde muy antiguo el ser humano ha
buscado la representación animada de la realidad, y aunque son considerados los
hermanos Lumiére como pioneros de este joven arte, existen precedentes a lo
largo de la historia; así en la antigua Grecia hacían representaciones mediante
un juego de sombras; en el Siglo XVII, en el mundo de las variedades,
dibujantes mediante una secuencia de trazos conformaban una historia. Aunque el
precursor más directo del cine es la fotografía.
Pero será en el año 1895, cuando los
Hermanos Lumiére proyectaron “El Regador
Regado” en un café de París, (pues en
este tipo de locales eran donde se hicieron las primeras proyecciones), y en
las que sólo se vendieron 30 localidades, teniendo que esperar tan sólo dos
semanas para que hubieran colas con el fin de ver estas primeras imágenes en
movimiento con un aparato eléctrico. Tras esto, Europa se convirtió en la cuna
de estas primeras producciones (en Francia: Georges Méliès; en Italia: Giovanni
Pastrone; en Gran Bretaña:
Arthur
Melbourne; en España: Fructuós
Gelabert;…), bullendo en prácticamente
todo el continente un “ansia” por crear pequeñas historias en la pantalla.
Tras la 2ª Guerra Mundial sin embargo
será en Norteamérica donde poco a poco se va consolidando este nuevo género con
películas que van alcanzando mayor maestría y ganando también en duración.
Surgen jóvenes visionarios (David W. Griffith, Cecil
B. Mille, Samuel Goldwyn…) que ven en el
cine una fuente importante de hacer dinero, comenzando a surgir las que con el
tiempo se convertirían en las productoras mastodónticas que hoy conocemos
(Paramont, United Artists Picture, RKO, Metro Goldwin Mayer) dando un impulso
cada vez más imparable. Se suceden películas de todos los géneros: épicas,
aventuras, románticas, cómicas...; siendo este último género con sus gag (efecto
cómico verbal o visual) los que más modificaron y de forma vertiginosa este
nuevo género.(Turpin, Roscoe Arbuckle, Harry Langdon ,Harold Lloyd, Búster
Keaton y como no Charles Chaplin).
Pero. ¿Qué pasa con la música en un cine que
carece de sonido?
Para
empezar el proyector hacía muchísimo ruido y un señor iba leyendo los títulos
para quien no supiera leer. La música resultó perfecta para contrarrestar estos
ruidos y para llenar los silencios que había. Las salas tenían su pianista (con un piano generalmente desafinado) o
un fonógrafo y a veces recurrían a la orquesta en días de estreno.
El concepto de bandas sonoras apareció más
tarde; así, al principio no había bandas sonoras originales, de modo que se recurría a melodías recurrentes conocidas de autores
clásicos, o bien en ocasiones se recurría a
músicas de situación, pero generalmente las melodías nada tenían que ver
con lo que estaba ocurriendo en pantalla.
En 1908 el músico francés Camille Saint-Saëns crea la primera
partitura original de la historia para la película “El Asesinato del Duque”,
aunque será entre 1915 y 1922 cuando se forja la figura del compositor
cinematográfico. Los compositores del joven género proceden generalmente del
teatro musical y de las variedades, siendo los más destacados del momento Louis
Gottschalk, Hugo Riensfield o Charles Chaplin .El año 1924 es una fecha
importante, pues la música de cine adopta las corrientes vanguardistas del
momento: Dadaísmo, Surrealismo, Expresionismo y Constructivismo.
En la segunda mitad de la década de los 20 surgen distintos
sistemas de grabación y reproducción del sonido; así en el año 1927 se realiza
la primera película sonora, “El cantor
de Jazz”, que supone el comienzo del fin del cine mudo, destruyendo todo lo que
contenía, siendo muy pocos artistas los que sobrevivieron de las fauces del “ nuevo cine”.Algunos pudieron
adaptarse a la radical metamorfosis que este cambio tecnológico les impuso,
pero la mayoría fueron irremediablemente olvidados, siendo ahora protagonistas
de otras, ahora sí veraces, tristes historias, de ocasos vertiginosos y de
finales trágicos a los que se les impuso
la losa del olvido; ayer eran estrellas, más tarde no quedaba ni tan siquiera
la memoria para ellos.
Creo que al conocer algo de los orígenes del cine podremos
valorar y apreciar más el mismo. En los años 70 surgió la intención de rescatar
algunas obras cinematográficas antiguas; el hecho en sí podría ser muy
positivo, si no fuera porque muchas de estas películas estaban tratadas, desde
el punto de vista musical, de forma triste y lastimosa. Así, no era raro ver y
“escuchar” “El Rostro Pálido” de Búster Keaton, en el que a alguien se le ocurrió la “brillante idea” que quedaría bien durante toda la obra “El Anillo
de los Nibelungos” de Wagner; o bien algunos cortos de Chaplin en el que se les
grabó unos efectos con ruiditos que más que darle comidicidad, les daba un carácter esperpéntico
y estúpido a toda la obra.
Humildemente, nosotros, el Cuarteto Cinema, hemos querido
contribuir con el fin de dignificar todos estos primeros trabajos, poniendo
música a la entrañable película de “El
Chico” de C. Chaplin, con un acompañamiento musical a toda la obra, que creo yo
meritorio, intentando crear un ambiente
que refuerce y potencie el argumento de dicha obra.
Venir a vernos y a “escucharnos”.
¡Disfrutaréis!